VILLAMAYOR DE TREVIÑO

Esta localidad burgalesa, de la llanura de Campos, durante más de siglo y medio se han sucedido, en un día a día, las aventuras y los acontecerse de nuestros antepasados en estos campos de hidalga castellana. Este hecho es el que nos lleva a hacer, aunque sólo sea por hoy, brevemente, una reseña de este entrañable pueblo.

De sus orígenes poco podemos afirmar. Se tiene clara noticia de él en el siglo XI. Se considera incluido en el Albos de Treviño. Es ya plena época condal. En la referencia de 7-11-1.029, aparece Villahizán. En el siglo XII, entre los ocho lugares que se citan expresamente: Grijalva, Sasamón, Villahizán, Villasidro, Villasandino, Villasilos, Villavedón, Villanoño, no se cita Villamayor, pero hay que suponerle incluido en el Albos, junto a los otros tres que, existiendo, tampoco se citan. Son: Mahallos, Sandoval de la Reina y Sordillos.

No hace falta que insistamos aquí en que debió existir, bastantes años antes de 1.166, año en que, nuestra documentación sobre la Granja de Roba y el Monasterio, recoge sobradamente la vigencia de este centro rural.
De otra parte, el mismo nombre de Villa-mayor está haciendo alusión a otros centros de población de él dependientes. Lo que hace presuponer su real existencia bastante antes del siglo XII.

El término de "villa" nace, en un primer momento, en la época de los romanos, como explotación rural. Sería su designación de villa rural. Algunos autores clásicos (Catón, Varrón, Columela), cuando hacen la descripción de la villa romana, distinguen entre villa rústica y villa urbana. La primera, era la auténtica granja, o casa de labranza, centro de explotación dominical. Es decir heredad explotada bajo la dirección de su dueño o su "villicus". y la segunda, la villa urbana. era, en una etapa evolutiva más antigua, la vivienda o villa de recreo de su dueño. La gran afición de los romanos a la vida campestre hizo que proliferasen estas villas rurales, que, andando los siglos, fueron de muy diversos tipos. La decadencia del Bajo Imperio, dibilitó su omnímodo poder, dando lugar a que esta villas, en su carácter latifundial, fueran adquiriendo cierta autonomía de hecho, en aspectos como lo económico, lo judicial, 10 administrativo. En la sociedad medieval europea se acepta la organización de la villa urbana como un elemento sólido de economía y progreso social. Su desarrollo y progreso es uno de los fenómenos más interesantes en el gran desarrollo y florecimiento de la aconomía industrial y mercantil. La consecuencia, la temprana y sólida personalidad pública que adquieren las villas urbanas, como se refleja en la firme organización municipal de villas y ciudades.~
Un claro reflejo de la importancia que han adquirido todos aquellos poblados conceptuados con el prefijo de "villa", es que es título de "villa", en tiempos de Felipe II , que concedió dicho título a numerosas poblaciones. Esa denominación les permitía el disfrute de una relativa autonomía municipal. En cambio, la cualificación de "aldea" término que suplanta el de villa rural o casa de campo), implicaba un control en sumisión a una villa o a una ciudad. (79).

Se la añade el calificativo mayor, como es obvio, porque era ella, sin duda, quien ejercía cierto control sobre otras menores o sobre algún poblado de inferior categoría. En fecha 23-XI-1.070: "Et in Villa Maiore". (80).
Si abordamos el término Treviño, parece deberse a un problema de fronteras. El latín "trifinium" nos daría la idea de un término: tres finales, tres confines. Un lugar divisorio, una especie de mojones delimitadores de las confederaciones celtibéricas que afectaban a los territorios pertenecientes a los tres pueblos o razas: cántabros. vacceos y turmogos. '.(..
Las diferencias de estos pueblos, insumisos y luctuosos, fueron salvadas 7 siglos antes por el Imperio Romano. Luego fueron unificadas estas regiones bajo el trono de los godos, quienes también sucumbieron, más tarde, a orillas del Guadalete. (711 ).
Treviño era, pues, una comarca cuyas fronteras lindaban con las de estos tres pueblos celtíbéricos. Por el norte estaba la de los indómitos cántabros. Por el oeste la de los vaceos. y en la propia zona que nos ocupa, los turmogos o turmódigos, que tanto da, según los autores.

La comarca llegaba hasta Itero. Era este punto como un antemuro del Reino de León, Y, según casi todos los autores, esa franja se decidió pertrecharla, coronarla de fortalezas en todas las posiciones ventajosas, contra el islamismo. De ahí el nombre de Castilla. El Rey confiaba la defensa y gobierno de la zona encastíllada a condes, que empeñaban por él su vida en sus respectivos cantones. De ahí aquella Castilla que aparece en el cantar español: "Harto es Castilla / pequeño rincón / cuando Amaya era la cabeza / y Fietro su monjón". (81 ).
Así pues, Villamayor de Treviño lo encontramos en el Alfoz de Treviño. Es uno de los 12 lugares que integran esta división administrativa en el siglo X u XI. El término ALFOZ se usaba en esta época para designar los pequeños distritos en que se sectorializaba el condado de Castilla. Eran 39 el total de los alfoces de la Castilla condal Sumaban 1.737 los lugares, que se dividían en aldeas, 727, y 1.010 eran los despoblados.

Es una pequeña localidad de la provincia de Burgos. situada al S.O. de la ciudad ya una distancia aproximada de 40 Km. Pertenece al Partido Judicial de Villadiego, a unos 12 Km. Le bañan las aguas del río Odra. Es su clima frío y seco, aunque de gran salubridad. Su buena ventilación hace que, con bastante frecuencia, hagan su aparición, por el N. y el O. los conocidos Cierzo y Regañón. y también se hace presente con sus visitas, a menudo, el sur o el "de abajo".
Su población ha ido sufriendo bastantes oscilaciones. dentro de las bajas cifras que caracterizan su vecindario. En 1.752, firmado de puño y letra por la Junta de Control y el Intendente, encontramos 60 casas. Son 26,5 los vecinos útiles. Ascienden a 20 los jornaleros. y 5 habitantes son el Estado general Lo que hace un total de 51 ,5 , que son los que tiene el pueblo. Es digno de observar que, 20 son jornaleros. Quiere indicamos esta cifra que casi la mitad de los vecinos de Villamayor, en esa época. vivían a sueldo. no eran ni renteros. Lo que también nos hace pensar que la población era agricultora y que sembraba mucho. necesitando mano de temporada para sacar adelante las cosechas. (82).

En 1850. la población parece haberse acrecentado. Son 70 casas. Hay una escuela de Instrucción Primaria. Una Iglesia Parroquial, bajo la advocación de la Natividad de Ntra. Señora, un cura parroquial y un beneficiado No contabiliza los habitantes del convento porque van en su pliego correspondiente.

Su producción era la típica de la España seca: cereales y leguminosas, preferentemente. Poseía ganado lanar y abundante caza de liebres.

La situación actual, en cuanto a clases de productos, sigue siendo la misma. La población no pasa de 30 vecinos, siendo 13 los agricultores de unas 1300 ha. que corresponden al término municipal.

El indice de reparto de la propiedad ocupa, como en el resto de España, una media muy baja. Los cálculos hechos en 1.970-80. sobre las explotaciones agrarias. arrojaban cifras escandalosas. de las 44,3 millones de ha. censadas, pertenecen a 6.000.000 de propietarios. Eso representa unas 73 ha. por propietario. Es decir, el 92 % de los propietarios sólo posee 5 Ha. Pero 51.000 propietarios se reparten 100 ha. cada uno
Afortunadamente, el labrador de Villamayor sí explota por encima de la media nacional, al menos de Ha. Es decir, a los hombres del campo de Villamayor les corresponde. teóricamente, unas 100 ha. por cada uno; que es el cálculo estimado hoy por la U.E., como superficie mínima aceptable para entender que el rendimiento compensa mantener la explotación.